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El cuidado de tu cerebro

Si almacenamos recuerdos, al estar estableciendo conexiones constantes, estaremos protegiendo nuestro cerebro contra el envejecimiento prematuro. También es fundamental la actividad física, la alimentación y un correcto manejo de nuestras emociones.

1. Cuidar nuestra reserva cognitiva

Todo lo que hemos vivido, experimentado e incluso sufrido forma parte de nuestro “almacén cerebral”, son recuerdos que lo edifican aportándole unos cimientos sobre los que crecer y donde acudir en busca de recuerdos, emociones, ahí donde aprender y tomar decisiones cada día en vista de todo lo vivido. Es lo que suele llamarse reserva cognitiva A mayor reserva mayor protección contra el envejecimiento prematuro, ya que todo ello conforma nuevas conexiones cerebrales que fortalecen nuestra materia neuronal, y a más conexiones, a más tejidos nuevos mayor protección frente a posibles enfermedades. De ahí la importancia de experimentar, de aprender cosas nuevas cada día.

2. Cuida tu alimentación

El cerebro es un órgano que requiere mucha energía, de hecho él solo necesita de un 20 a un 30% de las calorías que ingerimos. Pero eso sí, debemos evitar consumir demasiadas grasas y aún menos alimentos industrializados, ya que ellos dificultan a largo plazo el mantener una buena salud cerebral. Los nutricionistas recomiendan pues los siguientes elementos químicos que podrás encontrar en los alimentos recomendados:

 

  • Triptófano: Básico para el aprendizaje. Se encuentra en alimentos como pescado, huevos, frutos secos, plátano, piña y aguacate.
  • Colina: La soja y el huevo son ricos en este elementos, esenciales para la transmisión de los impulsos nerviosos a los músculos
  •  L-glutamina: Sirve para construir ácido gamma-aminobutírico (GABA) en el cerebro, nos ayuda a tener buen humor y sentirnos mejor.  Las encontramos en las semillas de ajonjolí y girasol.
  • Flavanoides: Básicas para la sinapsis de las neuronas, reducen el envejecimiento neuronal y mejoran la memoria, los puedes encontrar en las alubias (frijoles) el chocolate y el vino tinto. 
  •  Ácido alfa lipoico: Esencial también para las neuronas, combate el estrés y neutraliza los radicales libres. Están en los vegetales verdes como la espinaca, la lechuga, las coles, brócoli…
  • Vitamina E: Es esencial, nos ayuda en la actividad neuronal y previene la oxidación de las membranas neuronales. Puedes encontrarla en  el curry, espárragos, aguacate, nueces, cacahuates, aceitunas y aceite de oliva

    3. Actividad física

    Muy recomendable, hay estudios que nos dicen que el ejercicio físico previene o retrasa enfermedades como el Alzheimer o el Párkinson.Basta con andar una hora al día, pasear en bicicleta, practicar natación o realizar cualquier actividad diariamente para mejorar la conexión de nuestras neuronas.

    4. Manejar mejor las emociones

¿Quieres saber cuál es uno de los peores enemigos de tu salud cerebral? Efectivamente, el estrés. Nuestro estilo de vida, nuestras obligaciones diarias, la presión, la ansiedad…etc, nos llenan de toxinas y bloquean el buen funcionamiento del cerebro, los tejidos se oxidan y a largo plazo el cerebro envejece prematuramente. De ahí la importancia de tomarnos las cosas con calma, de priorizar los pensamientos positivos, ver las cosas desde otra perspectiva más serena donde nos valoremos más a nosotros mismos y a nuestra salud física y mental.

 

5. Socialización

Disponer de una buena socialización donde amigos y familiares están a nuestro alrededor, aportándonos experiencias, diálogo, apoyo, estímulos, ilusiones, proyectos e ilusiones, hace que nuestro interés por la vida sea mayor, que nuestro cerebro “se nutra” de esos otros alimentos que hacen que su arcón de experiencias sea cada vez más grande, su reserva más fuerte y poderosa para mantener nuestro cerebro joven y en forma.

6. Descansar al menos de 7 a 8 horas

El descanso es fundamental para el cuerpo y el cerebro, es más, éste último lo requiere en especial para poder realizar sus tareas, tales  como organizar recuerdos, experiencias, almacenar, catalogar, ordenar… el cerebro está muy activo por las noches, pero solo llevará a cabo sus funciones si nosotros estamos sumidos en un buen descanso.

7. Estimulación cognitiva

A parte del ejercicio físico tu cerebro requiere su propia actividad y sus propios retos diarios con los que aportar “aceite” a sus engranajes, pequeños retos con los que mantenerlo joven y en buen funcionamiento para las necesidades de cada día. ¿Qué tal si echamos una partida de ajedrez con una amigo o un familiar? ¿Realizamos un crucigrama o un sudoku? ¿Leemos un libro? ¿Y si iniciamos un diario personal y reflejamos todas nuestras experiencias del día? Son pequeños actos y pequeños desafíos que alimentan a nuestro cerebro. No dejes de probarlo.

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